viernes, 24 de enero de 2020

LA RÚBRICA COMO HERRAMIENTA DE EVALUACIÓN


La evaluación es un elemento clave que debe estar presente a lo largo del proceso de aprendizaje, pues si solo la encajamos en la etapa final de cualquier proceso, como por ejemplo con un examen final, solo estaremos valorando una acción puntual, esperando que se cumplan unos requisitos que durante el proceso no se han ido observando o valorando.

La potencialidad del uso de la evaluación de forma continua radica en que, por un lado, nos permitirá vislumbrar el grado de desarrollo, identificando posibles dificultades y potencialidades, en la adquisición de competencias de una persona dentro de un proceso formativo y/u orientador, permitiendo que el propio individuo tome consciencia  de su propio progreso en la relación a las metas a alcanzar, y además, desde el punto de vista de la acción, puede ser utilizada como un elemento para valorar la metodología en este tipo de procesos. En consecuencia, la información que nos aporta la evaluación a lo largo del desarrollo, nos da la oportunidad de adaptar y modificar los distintos elementos del proceso formativo y/u orientador.

Según Borderas y Cabrera (2001), referenciado por Martínez-Figueira, Tellado-González y Raposo-Rivas (2013) afirma que:

El acto evaluativo, desde esta perspectiva, más que un proceso para certificar o aprobar, se coloca como participante, como optimizador de los aprendizajes contribuyendo a proporcionar información relevante para introducir cambios y modificaciones para hacer mejor lo que se está haciendo (…) Evaluar no es demostrar, sino perfeccionar y reflexionar (p.374)

Para este tipo de evaluación de carácter continuo, que se constituye como un proceso estrechamente vinculado al aprendizaje por competencias, existen diversos instrumentos que podemos utilizar para la recogida y el análisis de información.

Una de estas herramientas es la rúbrica, un instrumento que se configura a través de distintos ítems, que se deben valorar en función de varios niveles de progreso y que deben estar en coherencia con los objetivos y competencias a alcanzar. García-Sanz (2014) nos la define como:

Un conjunto de criterios de calidad, relacionados con la competencia o competencias a evaluar, determinados por descriptores o indicadores que suponen distintos niveles de logro o desempeño de los mismos. Dichos niveles han de poner de manifiesto no sólo el incremento cuantitativo de los estudiantes, sino también el salto cualitativo, es decir, demostrar cuánto han aprendido y lo bien que han aprendido. (p.92)

Esta técnica de evaluación, tiene un carácter versátil, pues permite realizar diferentes perspectivas de valoración: formador/orientador a individuo, individuo a formador/orientador, o incluso entre pares.
Durante el desarrollo de la asignatura, tuvimos la oportunidad de utilizar esta herramienta desde esa última perspectiva, evaluando las exposiciones de nuestros compañeros sobre las competencias del orientador/a, para mí esta constituyó una experiencia, podría decir, un poco complicada o incómoda porque sabía que tenía una gran responsabilidad y una parte de mí, se preguntaba si realmente estaba lo suficientemente capacitada como para realizar una evaluación adecuada.

Aun así, considero que ha sido una experiencia muy beneficiosa, ya que creo que este choque era necesario, porque al enfrentarnos a una evaluación debemos ser conscientes de la carga que llevamos como orientadores y formadores. La evaluación es un elemento que va a estar presente a lo largo de nuestros procesos educativos y orientadores, siendo la clave para que podamos identificar si una acción está funcionando, y así, adaptarnos a las diferentes situaciones, pero las herramientas que usemos para ello solo nos van a ser de utilidad, si previamente hemos ido observando, recopilando y analizando información, es decir, si hemos estado implicados en el proceso. Y no debemos olvidar que la formación y la orientación deben enfocarse al desarrollo integral, un desarrollo configurado a través de competencias que debemos valorar en coherencia, pues las competencias teóricas son igual de importantes que las personales.

En base a esta reflexión y lo que he vivido en la asignatura, he revisado la rúbrica de evaluación que nos aportó la profesora Magdalena Suárez Ortega realizando pequeñas aportaciones y modificaciones a los ítems previamente establecidos, los cuales resalto en negrita:


Rúbrica para la evaluación de la asignatura Orientación para el Desarrollo Profesional, Máster de Formación y Orientación para el Trabajo 2019-2020

Magdalena Suárez-Ortega
Adaptada de rúbrica utilizada en la evaluación de la asignatura Proyecto Profesional/vital curso 2016-2017, Juan Jesús Torres-Gordillo/Magdalena Suárez-Ortega y trabajada desde 2016-2017 con estudiantes (Suárez-Ortega) en la asignatura Orientación para el Desarrollo Profesional.


CRITERIOS*
INDICADORES
DESCRIPCIÓN
A (Muy bien)  -   B (Notable)  -  C (Bien)
-  D (Apto, cumple)  -  E (No apto)
PUNTUACIÓN
(1)     Actitud profesional y
para el aprendizaje (25%)

Implicación
Actitud profesional, responsable, con interés, apoyo a otros colegas, participa, se implica activamente en cada sesión (consciencia y proactividad), participación en foros/plataforma






Resiliencia
Autonomía en la gestión personal del aprendizaje y avance ante las dificultades encontradas (incluye la toma de decisiones)





Trabajo cooperativo
Responsabilidad con la tarea grupal y esfuerzo/corresponsabilidad





Trabajo individual
Responsabilidad con la tarea y esfuerzo personal





Actitud crítica y reflexiva
Capacidad para la reflexión crítica y el cuestionamiento ante el desarrollo profesional





Ética
Atención, respeto y escucha a los distintos agentes





Actitud positiva
Predisposición y gestión de cambios





Habilidades comunicativas
Capacidad para presentar o defender ideas oralmente, considerando posibles dificultades relativas al idioma u otras posibles





(2)     Evolución profesional, académica y personal  
(25%)
Trabajo continuo y avance
Adquisición de aprendizajes y desarrollo, considerando dificultades y logros alcanzados. Asistencia regular a la asignatura.






(3)     Contenido (25%)
Coherencia
Capacidad para presentar o defender ideas oralmente, considerando posibles dificultades relativas al idioma u otras posibles






Creatividad
Capacidad para aportar ideas o respuestas profesionales ad hoc con valor  y sentido en el marco de la tarea que se desarrolla





Relación teoría-práctica
Integra la teoría, la utiliza para orientar el desarrollo de tareas, estas son conectadas con la teoría trabajada en clase





Integración
Sentido y significado en /desde/para la trayectoria profesional/personal





Calidad
Nivel de elaboración y rigor en la realización de las tareas y actividades presentadas





Referencias
Incluye aportaciones de distintos autores, referenciándolos a través de las normas APA






(4)      Transferencia
(impacto) (25%)
Asimilación
Demuestra conocimiento avanzado teórico-práctico del contenido






Recursos
Indaga y usa diversidad de recursos de forma autónoma (incluso no trabajados en clase)





Impacto personal
Impacto que la asignatura causa en ellos y en su proceso de aprendizaje





Exposiciones realizadas en clase y exposición final
Gestión y preparación profesional de la presentación, seguridad y control de nervios/tiempo, capacidad oratoria, respuesta a retos planteados (a nivel individual y grupal)






*Suma de 1+2 (50% de la nota), Suma de 3+4 (50% de la nota)

Observaciones/Margen de mejora: Feedback nivel cualitativo considerando la evaluación de la tarea entregada y los procesos registrados









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