La evaluación es un elemento clave
que debe estar presente a lo largo del proceso de aprendizaje, pues si solo la
encajamos en la etapa final de cualquier proceso, como por ejemplo con un
examen final, solo estaremos valorando una acción puntual, esperando que se
cumplan unos requisitos que durante el proceso no se han ido observando o
valorando.
La potencialidad del uso de la
evaluación de forma continua radica en que, por un lado, nos permitirá
vislumbrar el grado de desarrollo, identificando posibles dificultades y
potencialidades, en la adquisición de competencias de una persona dentro de un
proceso formativo y/u orientador, permitiendo que el propio individuo tome
consciencia de su propio progreso en la
relación a las metas a alcanzar, y además, desde el punto de vista de la
acción, puede ser utilizada como un elemento para valorar la metodología en
este tipo de procesos. En consecuencia, la información que nos aporta la evaluación
a lo largo del desarrollo, nos da la oportunidad de adaptar y modificar los
distintos elementos del proceso formativo y/u orientador.
Según Borderas y Cabrera (2001),
referenciado por Martínez-Figueira, Tellado-González y Raposo-Rivas (2013)
afirma que:
El acto
evaluativo, desde esta perspectiva, más que un proceso para certificar o
aprobar, se coloca como participante, como optimizador de los aprendizajes
contribuyendo a proporcionar información relevante para introducir cambios y
modificaciones para hacer mejor lo que se está haciendo (…) Evaluar no es
demostrar, sino perfeccionar y reflexionar (p.374)
Para este tipo de evaluación de
carácter continuo, que se constituye como un proceso estrechamente vinculado al
aprendizaje por competencias, existen diversos instrumentos que podemos
utilizar para la recogida y el análisis de información.
Una de estas herramientas es la
rúbrica, un instrumento que se configura a través de distintos ítems, que se
deben valorar en función de varios niveles de progreso y que deben estar en
coherencia con los objetivos y competencias a alcanzar. García-Sanz (2014) nos
la define como:
Un conjunto de
criterios de calidad, relacionados con la competencia o competencias a evaluar,
determinados por descriptores o indicadores que suponen distintos niveles de
logro o desempeño de los mismos. Dichos niveles han de poner de manifiesto no
sólo el incremento cuantitativo de los estudiantes, sino también el salto
cualitativo, es decir, demostrar cuánto han aprendido y lo bien que han
aprendido. (p.92)
Esta técnica de evaluación, tiene un carácter versátil, pues
permite realizar diferentes perspectivas de valoración: formador/orientador a
individuo, individuo a formador/orientador, o incluso entre pares.
Durante el desarrollo de la asignatura, tuvimos la oportunidad
de utilizar esta herramienta desde esa última perspectiva, evaluando las
exposiciones de nuestros compañeros sobre las competencias del orientador/a, para
mí esta constituyó una experiencia, podría decir, un poco complicada o incómoda
porque sabía que tenía una gran responsabilidad y una parte de mí, se preguntaba
si realmente estaba lo suficientemente capacitada como para realizar una
evaluación adecuada.
Aun así, considero que ha sido una experiencia muy
beneficiosa, ya que creo que este choque era necesario, porque al enfrentarnos
a una evaluación debemos ser conscientes de la carga que llevamos como
orientadores y formadores. La evaluación es un elemento que va a estar presente
a lo largo de nuestros procesos educativos y orientadores, siendo la clave para
que podamos identificar si una acción está funcionando, y así, adaptarnos a las
diferentes situaciones, pero las herramientas que usemos para ello solo nos van
a ser de utilidad, si previamente hemos ido observando, recopilando y
analizando información, es decir, si hemos estado implicados en el proceso. Y
no debemos olvidar que la formación y la orientación deben enfocarse al
desarrollo integral, un desarrollo configurado a través de competencias que
debemos valorar en coherencia, pues las competencias teóricas son igual de
importantes que las personales.
En base a esta reflexión y lo que he vivido en la asignatura,
he revisado la rúbrica de evaluación que nos aportó la profesora Magdalena
Suárez Ortega realizando pequeñas aportaciones y modificaciones a los ítems
previamente establecidos, los cuales resalto en negrita:
Rúbrica para la evaluación de la asignatura Orientación para el Desarrollo Profesional, Máster de Formación y Orientación para el Trabajo 2019-2020
Magdalena Suárez-Ortega
Adaptada de
rúbrica utilizada en la evaluación de la asignatura Proyecto Profesional/vital
curso 2016-2017, Juan Jesús Torres-Gordillo/Magdalena Suárez-Ortega y trabajada
desde 2016-2017 con estudiantes (Suárez-Ortega) en la asignatura Orientación
para el Desarrollo Profesional.
CRITERIOS*
|
INDICADORES
|
DESCRIPCIÓN
|
A (Muy bien) - B
(Notable) - C (Bien)
- D
(Apto, cumple) - E
(No apto)
|
PUNTUACIÓN | ||||
(1)
Actitud
profesional y
para el aprendizaje (25%)
|
Implicación
|
Actitud
profesional, responsable, con interés, apoyo a otros colegas, participa, se
implica activamente en cada sesión (consciencia y proactividad),
participación en foros/plataforma
|
||||||
Resiliencia
|
Autonomía en la gestión personal del
aprendizaje y avance ante las dificultades encontradas (incluye la toma de
decisiones)
|
|||||||
Trabajo
cooperativo
|
Responsabilidad con la tarea grupal y
esfuerzo/corresponsabilidad
|
|||||||
Trabajo
individual
|
Responsabilidad con la tarea y esfuerzo
personal
|
|||||||
Actitud
crítica y reflexiva
|
Capacidad para la reflexión crítica y el
cuestionamiento ante el desarrollo profesional
|
|||||||
Ética
|
Atención, respeto y escucha a los
distintos agentes
|
|||||||
Actitud
positiva
|
Predisposición y gestión de cambios
|
|||||||
Habilidades
comunicativas
|
Capacidad para presentar o defender
ideas oralmente, considerando posibles dificultades relativas al idioma u
otras posibles
|
|||||||
(2)
Evolución profesional,
académica y personal
(25%)
|
Trabajo
continuo y avance
|
Adquisición
de aprendizajes y desarrollo, considerando dificultades y logros alcanzados. Asistencia
regular a la asignatura.
|
||||||
(3)
Contenido (25%)
|
Coherencia
|
Capacidad para presentar o defender
ideas oralmente, considerando posibles dificultades relativas al idioma u
otras posibles
|
||||||
Creatividad
|
Capacidad
para aportar ideas o respuestas profesionales ad hoc con valor y sentido en el marco de la tarea que se
desarrolla
|
|||||||
Relación
teoría-práctica
|
Integra
la teoría, la utiliza para orientar el desarrollo de tareas, estas son
conectadas con la teoría trabajada en clase
|
|||||||
Integración
|
Sentido y
significado en /desde/para la trayectoria profesional/personal
|
|||||||
Calidad
|
Nivel de
elaboración y rigor en la realización de las tareas y actividades presentadas
|
|||||||
Referencias
|
Incluye aportaciones de distintos
autores, referenciándolos a través de las normas APA
|
|||||||
(4)
Transferencia
(impacto)
(25%)
|
Asimilación
|
Demuestra
conocimiento avanzado teórico-práctico del contenido
|
||||||
Recursos
|
Indaga y
usa diversidad de recursos de forma autónoma (incluso no trabajados en clase)
|
|||||||
Impacto
personal
|
Impacto que
la asignatura causa en ellos y en su proceso de aprendizaje
|
|||||||
Exposiciones
realizadas en clase y exposición final
|
Gestión y
preparación profesional de la presentación, seguridad y control de
nervios/tiempo, capacidad oratoria, respuesta a retos planteados
(a nivel individual y grupal)
|
|||||||
*Suma de
1+2 (50% de la nota), Suma de 3+4 (50%
de la nota)
Observaciones/Margen
de mejora: Feedback nivel
cualitativo considerando la evaluación de la tarea entregada y los procesos
registrados
|
||||||||
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