Médico, policía, profesor,
fontanero, dependiente, orientador… y muchos otros, son denominados como
profesiones. Según la RAE, Real Academia Española, una profesión es “un empleo,
facultad u oficio que alguien ejerce y por el que percibe una retribución”.
¿Pero
qué diferencia a estas profesiones? ¿Todo el mundo puede ejercer de todo?
No, una persona no
podría desempeñar todos los puestos de trabajo, ya que no tendría las
capacidades que le permitiesen desenvolverse eficazmente en “cualquier
ocupación”.
¿Y
cómo diferenciamos qué capacidades son las necesarias para una profesión?
Estas capacidades se
recogen a través de un perfil profesional, es decir, un conjunto de
competencias vinculadas a las distintas ocupaciones. Este concepto, también
puede hacer referencia, desde una perspectiva del individuo, al conjunto de
competencias de una persona (Moreno & Marcaccio, 2014)
Estas competencias, según
Mudler, Weigel y Colllins (2007), citados
por Tobón (2013), se pueden apreciar como: “Capacidad para llevar
a cabo y usar el conocimiento, las habilidades y las actitudes que están
integradas en el repertorio profesional del individuo” (p.91)
Dichas capacidades, pueden vincularse con ciertas áreas del desarrollo, por lo
que podemos agruparlas en cuatro grandes grupos de competencias: técnicas,
metodológicas, participativas y personales. Las competencias técnicas se
relacionarían con los conocimientos, como la formación académica y el
conocimiento del mercado de trabajo, mientras que por otro lado, las metodológicas se vincularían con la
aplicación y el saber hacer, como por
ejemplo la planificación. Las competencias participativas representan nuestra
interrelación con el entorno y los demás, como el trabajo en equipo y son las
competencias personales las que nos definen,
como por ejemplo, la empatía o la toma decisiones. (Bunk ,1904, referenciado por Martínez Clares
y Echeverría , 2009).
Considero relevante
destacar, que existen una serie de capacidades consideradas básicas y que están
presentes en todos los perfiles profesionales: las competencias transversales. Estas
competencias transversales se encuentran estrechamente vinculadas a las
competencias personales y participativas. (Sánchez, 2004, citado por Tejeda,
2016).
De este modo, si
aspiramos a una determinada profesión, debemos desarrollar nuestras
competencias en coherencia con el perfil de esa ocupación.
Y si todas las
ocupaciones, tienen vinculadas un perfil profesional. ¿Qué competencias debe tener un orientador?
Esta cuestión, conformó
una de las actividades que trabajamos en clase, por lo que a partir de su
desarrollo, daremos respuesta a esta pregunta.
ACTIVIDAD: COMPETENCIAS DEL ORIENTADOR
DESCRIPCIÓN
7/11/19
Esta actividad se organizó en tres partes diferentes, en primer lugar, a nivel
de grupo/aula, reflexionamos sobre las características que debe tener un
orientador/a, para simultáneamente, ir anotando y relacionando, a modo de mapa
conceptual en la pizarra, todos los aspectos que se iban planteando. En una
segunda parte, a través de la lectura del artículo de Martínez Clares y
Echeverría de 2009, profundizamos en el concepto de competencias profesionales.
Para finalizar, a nivel de pequeño grupo y tras la realización de una lluvia de
ideas, definimos, elaboramos y expusimos, una representación sobre las
competencias del orientador/a, evaluando durante su exposición, a los demás
grupos, a través de una rúbrica aportada por la profesora.
REFLEXIÓN PERSONAL
Se trata de una de las actividades que más me ha gustado, tanto el
proceso como su dinamismo eran motivadores y considero que eso me ha ayudado a
asimilar mejor los conceptos.
Anteriormente ya había conocido el término “competencias”, pero
hasta ese momento, no me había parado a pensar en cuáles son las que debe tener
y desarrollar un orientador/a. Gracias a la puesta en común, salieron a la luz
una gran diversidad de capacidades, muchas de ellas ni siquiera me las había
planteado y esto me sorprendió, porque pude darme cuenta de lo importante que
es el trabajo en equipo, ya que nos permite ampliar nuestra perspectiva y
superar esas limitaciones que, de forma individual, nunca podríamos.
“Si caminas solo, irás más rápido; si
caminas acompañado, llegarás más lejos”
Proverbio chino
El día de las exposiciones, mis compañeros me hicieron ver
que existían muchas formas de llegar a un mismo concepto y aunque todas las
exposiciones fueron diferentes, tenían esa base en común. En todos los
trabajos, se podía apreciar el esfuerzo que había detrás, para llegar a esas
respuestas. Todos habían pasado por un proceso de reflexión, maduración
del concepto, síntesis y creatividad, gracias a ello, sus exposiciones
resultaron interesantes y claras, y me ayudaron a asimilar y comprender estos
conceptos, a través de sus distintas perspectivas.
A continuación, se muestra un breve resumen de las distintas
exposiciones:
DESCRIPCIÓN DE LAS EXPOSICIONES DE OTROS GRUPOS:
G1: Formato vídeo. Se muestran tres sesiones de orientación
diferentes que posteriormente se relacionan con escenas de películas. Tras
estas tres situaciones, se visualiza una escena de conversación entre las
orientadoras después de las sesiones realizadas. Se plantea también una
actividad de debate que no da tiempo y una actividad en papel, para realizar en
pequeño grupo y así valorar con qué usuario nos identificamos y qué orientador
querríamos ser.
G3: Representación de una experiencia personal. El papel de la
orientadora se visualiza a través de un vídeo, el papel del usuario lo
representan en vivo en el aula. Posteriormente realizan un análisis de esta
experiencia.
G4: Dinámica con muñeco (debemos decidir nosotros dónde colocar:
saber, sabor, saber estar, saber hacer, saber ser), posteriormente en la
pizarra, en una primera fase cada persona debe colocar una competencia donde
crea que corresponde de las categorías anteriores y por último ellos hacen las
correcciones.
G5: RolePlay en donde se ve la situación de dos amigas y sus
respectivas experiencias con distintos orientadores y posteriormente, dinámica
con el grupo/clase donde debemos identificar una palabra, competencia que
hayamos visto en esas situaciones en cada uno de los grupos de saber y saber
hacer (saber) y saber estar y saber ser (sabor).
Como reflexión final a esta actividad y retomando la idea de
competencias transversales, considero que hay muchos elementos que se pueden
compartir con otras profesiones y como apreciamos anteriormente, son
competencias más de carácter personal, vinculadas a ese “saber ser” y “saber
estar”: trabajo en equipo, escucha activa, empatía, adaptabilidad…
Creo que estas competencias transversales, básicas, están muy
desatendidas por nuestro sistema educativo, un sistema que está enfocado al
“saber” y termina convirtiéndonos en un almacén de contenido, perdiendo en el
proceso su finalidad, la cual comparte con la orientación, el desarrollo
integral.
Por último, también caí en la cuenta, que para llevar a cabo una
buena intervención orientadora, no solo debemos ser conscientes de nuestro
perfil profesional como orientadores, sino de las demás ocupaciones también, ya
que así podremos orientar y guiar a las personas para adecuarse a esos
perfiles, y para ello, debemos estar constantemente actualizando nuestro
conocimiento del entorno pues vivimos en una sociedad que cambia de forma
constante.






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