Como planteamos en el apartado de “origen y evolución” la finalidad de la orientación cambió y se desarrolló conforme a la evolución de su comprensión. Retomando de nuevo nuestras palabras, el objetivo del proceso orientador es:
“Guiar al individuo para la consecución de herramientas que le permitan desarrollarse de forma integral, construyendo su propio proyecto profesional y vital a lo largo de la vida y definiendo durante este, su carrera. Todo esto enfocado para que el individuo sea capaz de adaptarse y transformar la sociedad en la que vive, a través de la autoorientación, autorrealización y autodeterminación”
En esta descripción, encontramos conceptos que pueden resultarnos familiares, como el desarrollo integral, que hace referencia a la evolución del individuo en todos sus aspectos y capacidades, pero ¿qué es el proyecto profesional y vital?, ¿y la carrera?
Es importante que conozcamos estos conceptos para entender el proceso de orientación, por lo que pasemos a descubrirlos:
Según nos define Sánchez García (2017), la carrera es:
La secuencia de todos los roles y ocupaciones de una persona a lo largo de su vida. Puede tener una dimensión académica, profesional y vital. Se refiere a todos los trabajos pagados y no pagados que realizamos a lo largo de nuestra vida, atendiendo tanto el acceso al empleo, como al cambio o promoción del mismo, o a la propia jubilación. (p.266)
Por otro lado y según nos definen Romero (2001) y Sánchez (2002), citados por Sánchez García (2017), el proyecto profesional y vital es:
Una construcción activa, en la que se trabaja sobre y se expresa la propia imagen de sí mismo/a, que implica la adquisición de una serie de conocimientos, habilidades y actitudes, que requiere un proceso previo de información, exploración, decisión y formulación de objetivos, que se concreta en un plan de acción, que genera desarrollo personal y que puede ser aprendido. Construcción personal e intencional, configurada por la proyección de la auto-representación vital y profesional que, basada en una planificación orientada al futuro, abierta, flexible y progresiva, se dirige a la autorrealización y al desarrollo de la carrera profesional y vital a lo largo de la vida. (p.274)
Como podemos apreciar a través de estas definiciones, el proyecto vital y profesional de un individuo se puede ver como un plan de acción. Un plan que vamos a ir configurando, cambiando y adaptando a lo largo de nuestra vida, y que es un reflejo de nosotros mismos en nuestra interrelación con el entorno. Es por ello, que la orientación es un proceso de gran relevancia y que debe estar presente de forma continua en nuestro desarrollo, porque nos va a ayudar a conseguir esas herramientas que nos permitan elaborar un proyecto acorde a nuestra realidad, desarrollándonos de forma integral en el proceso. Será a través del proyecto profesional y vital que se irá configurando nuestra carrera, en consecuencia a las metas que nos vayamos estableciendo.
Por último, considero que es importante destacar, que el construir de manera consciente e intencional este plan de acción, en mi opinión, nos permite ser capaces de analizar con mayor perspectiva nuestra realidad, entendida como la combinación de nosotros mismos y el entorno, y por tanto, mejora nuestra adaptabilidad y nuestras posibilidades de crecimiento y desarrollo.
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